No hace falta saber qué tienes para pedir cita, pero sí ayuda saber por dónde empezar. Elige lo que más se parezca a lo tuyo y te explicamos cómo explorarte y qué hacer mientras tanto.

Toca una opción. Es una orientación, no un diagnóstico.
Elige una opción para ver la recomendación.
Si el dolor lleva días o semanas y no sabes bien por qué, empieza por osteopatía: se mira el cuerpo entero y no solo la zona que duele. Si apareció tras un esfuerzo o un movimiento concreto, también puede encajar en fisioterapia. En la primera sesión lo decidimos contigo.
Inclínate y gira el cuello o la cintura despacio hacia los dos lados y compara. Fíjate en si el dolor baja por un brazo o una pierna.
Esguinces, tirones y tendinopatías son terreno de la fisioterapia deportiva: valoramos la lesión y preparamos la vuelta a entrenar paso a paso.
Mira si hay hinchazón o hematoma, si apoyas o mueves la zona con normalidad y si el dolor aparece al empezar, durante o al terminar el esfuerzo.
Recuperar movimiento y fuerza después de una operación lleva su tiempo. Trabajamos siguiendo las indicaciones de tu cirujano o traumatólogo.
Reúne el informe de la operación y las pautas que te dieron. Mira cuánto mueves la zona y si la herida está tranquila.
Dolor al masticar, chasquidos o tensión por apretar los dientes: trabajamos la mandíbula junto con el cuello y los hombros, que suelen ir de la mano.
Abre y cierra la boca despacio frente al espejo: ¿se desvía, suena o se engancha? Toca delante de la oreja y las sienes mientras aprietas.
Sesiones tranquilas y a su ritmo para mejorar el equilibrio, el dolor y la movilidad y poder seguir haciendo vida normal.
Observa si le cuesta levantarse de una silla, si camina con inseguridad o si ha tenido caídas o miedo a caerse.
Cuando algo se calma y reaparece, conviene mirar más allá de la zona dolorida. La osteopatía busca el origen en el conjunto del cuerpo.
Apunta cuándo reaparece (tras trabajar sentado, al dormir, al entrenar…) y si cambia de sitio.
No pasa nada: para eso está la primera sesión. Cuéntanos qué te pasa por WhatsApp y te decimos si lo tuyo es fisioterapia, osteopatía o las dos.
Si puedes, ten a mano desde cuándo te pasa, qué lo empeora y si has hecho alguna prueba.
Dos minutos y un poco de atención. No busca ponerle nombre al dolor, sino contarnos mejor qué te pasa.
Señala con un dedo dónde duele. ¿Es un punto concreto, una zona amplia o se mueve? ¿Baja por un brazo o una pierna?
Haz despacio el movimiento que lo provoca y compáralo con el otro lado. Apunta hasta dónde llegas sin dolor.
Desde cuándo te pasa, qué lo empeora, qué lo alivia y si te despierta de noche. Eso nos sirve mucho en la primera sesión.
Cuéntanos qué te pasa y te decimos por dónde empezar. Sin compromiso.
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